Urbanismo en Colombia: la transformación de la zona norte de Medellín

perfiles estructurales

Urbanismo en Colombia: la transformación de la zona norte de Medellín

El urbanismo del siglo XXI se basa en la integración en la obra civil de elementos que antes eran exclusivos de la arquitectura industrial, como perfiles metálicos, perfiles estructurales, paneles de fachadas o cubiertas para techos de paneles sándwich.

La segunda ciudad de Colombia continúa con su política de renovación y convierte la arquitectura en un instrumento de inclusión social. Desde hace años, Medellín atrae a personas de todo el mundo gracias a una transformación urbana, todavía en progreso, comparable a la de Barcelona en la década de 1980.

La capital de Antioquia intenta mejorar con éxito la imagen de la ciudad gracias a una planificación urbana que inspira en su momento el ex alcalde Sergio Fajardo, matemático e hijo de uno de los maestros de la arquitectura moderna colombiana. Entre las intervenciones del alcalde ilustrado, destaca la creación de una red de bibliotecas ubicadas en barrios deprimidos de la zona norte.

El objetivo es convertir Medellín en un lugar más acogedor e inclusivo mediante la arquitectura, como instrumento de transformación: escuelas, instalaciones deportivas, museos, parques e infraestructuras de transporte han cambiado la sociedad. La Zona Norte de Medellín es la prueba de ello y representa un modelo de integración entre turistas, espectadores y ciudadanos de diferentes orígenes.

Perfiles estructurales en El jardín botánico

El jardín botánico, corazón cultural de Medellín, representa el sistema de espacios públicos más interesante de la ciudad. El entorno más “apacible” de la metrópoli (5 millones de habitantes) se utiliza para eventos, conciertos, espectáculos y picnics: se trata de un proyecto complejo que combina elementos naturales y artificiales. Bien comunicado con los barrios adyacentes, ofrece posibilidades recreativas, educativas y culturales.

La pieza central del jardín botánico es la gran plaza cubierta del Orquideorama, diseñada por Plan B, con Camilo y Paul Restrepo. Se trata de una edificación sin paredes, cuya integridad descansa en los perfiles estructurales. La plaza cubierta está ocupada por un gran cuerpo de agua, un escenario para espectáculos y algunos pequeños módulos para oficinas, servicios y cafetería.

El sistema constructivo es modular: todas las secciones, tanto en planta como en techo, se desarrollan a partir de un hexágono. El módulo básico del techo es un paraguas gigante que reinterpreta las columnas de hongos del edificio Johnson Wax en Wisconsin, de Frank Lloyd Wright: seis pilares metálicos y perfiles estructurales sostienen otros tantos pétalos artificiales, protegidos por una piel de policarbonato, y un techo de madera que sólo deja pasar luz del sol indirecta.

En las horas del mediodía, la plaza no se calienta, ya que parece estar debajo de un gran árbol. Durante la estación de las lluvias ecuatoriales, el Orquideorama se convierte en uno de los pocos espacios públicos de la ciudad donde refugiarse y disfrutar de la tormenta.